Vivir sin magia

Cuando prácticamente me iniciaba en lo de dar patadas a un balón desarrollé una fuerte obsesión hacia ‘la ruleta’, aquel brillante movimiento del que Zidane hizo un arte. Lo intenté y lo intenté hasta que conseguí que me saliese con cierta fluidez, cuando se lo enseñé a mi padre me dijo algo parecido a esto: «Es muy difícil hacer eso en un partido, Pablo. Normalmente no sirve para nada». Años más tarde me convencí a mi mismo de que podría dar asistencias elevando sutilmente el balón por encima de la cabeza de los defensas. Probaba suerte casi cada fin...

Lee mas